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Autocuido como protesta

1. Sobrevivir dignamente en el colapso

A veces no nos damos cuenta de cuánto logramos en la semana. Domingo de darse una palmadita en la espalda, abrazo, cariño y autocuido por lograr sobrevivir dignamente una semana más dentro del colapso global. Nuestro lugar como mujeres, como seres que rompemos el patriarcado, cuestionamos el sistema, sus élites y poder económico.


En estos días leí que parte de la ola del wellness y la obsesión por el cuerpo es porque dentro de esta locura de ocupación sistemática, hacernos cargo de nuestro cuerpo, nuestra máquina se siente muchas veces como eso único que está bajo nuestro control. Entonces nos obsesionamos con la rutina del gym, el pilates, los suplementos, los 80 pasos de skin care, la red light therapy, lo que te dice el anillo al final del día para tapar todo aquello que emocionalmente es inmamable de procesar.


2. Nodo Norte Piscis / Nodo Sur Virgo

Nodo Norte Piscis, evolucionar como colectivo a la búsqueda interior de la emoción, la espiritualidad real, las emociones trascendentales que sentimos por la empatía de ser humanos y compartir territorio con alguien que está del otro lado del mundo. Efecto mariposa, estamos más conectados del sufrimiento de la pobreza que del gozo del billonario. La bomba te va a matar aunque caiga en otra parte. Lo que pasa en Gaza pasa en tu casa. Nodo Sur Virgo, soltar tanta perfección, estructura, metodología, rigidez, crítica, autoexigencia, cuerpo-centrista para definir la vida.


Detrás de toda esa necesidad de control por el cuerpo, la búsqueda se vuelve un campo de posibilidades de liberación y apropiación de quién se vino a ser, promoviendo los espacios para su estudio, cuidado y experimentación.


Cuerpa

Nuestro territorio más sagrado. Si es nuestra, la liberamos de standares, químicos, ideologías, rosarios y machos opresores. La naturaleza será la consciencia del cuidado y el uso del tiempo como búsqueda del placer, colaboración y creación auténtica.


La libertad que todas buscamos inicia en darnos tiempo para estar en nuestra cuerpa. En su movimiento, en descolonizarlo, desexualizarlo como objeto y sexualizarlo como contenedor de creación infinita.


3. Carta a las que resisten

Quiero decirle a todas esa diosas que ponen su cuerpa, tiempo, energía en el sistema que las ha defraudado, del que dan ganas de bajarse del barco de la adultez para llorar, pausar y cuestionarse qué significa ser humano en tiempos de barbarie y seguidores a figuras detestables.


Que las admiro. Las admiro por el simple hecho de estar ahí, poniendo su corazón y mente, porque aún sabiendo que la tristeza es colectiva también su trabajo aporta a la luz del planeta.


Gracias por boycottear, cuestionarse su consumo, apoyar lo local, seguir sus sueños y ser amiga en tiempos oscuros. Es mucho lo que una logra y traspasa con tantas emociones y revelaciones al crecer conscientemente.


Tendría todo el sentido que cualquiera quisiera en estos tiempos fuck off aislarse, soltar la motivación y el sentido. Pero no, elegimos ser la pieza de lego que está incomodando, cuestionando, poniendo límites, decidiendo ser amor, ternura, cambio mientras aprende en el proceso y elige ver la lección detrás de toda situación.


4. Lo cotidiano como revolución

Todo esto me bajaba mientras veía atrás en mi semana, donde me bajoneaba por pensar que estoy bajo la sombrilla del capitalismo y el sionismo no se escapa de estar presente. Pero no me quiero quedar ahí, en esa posición de víctima del sistema, me recoloco como la artista healer que se aprovecha del sistema y no al revés. La que cumple, es responsable, que se atreve a jugar y también crear la realidad que desea ver. No me verán ser complice del bypass espiritual, conmigo vas a atravesar la sombra y también sanar. Vas a salir de ese loop para hacerte cargo y liberarte de lo que no sos.


Me baja esta información mientras menstruo y estoy más maravillada de la capacidad uterina de purificarnos. De salir a trabajar y poner la cara linda mientras nos desangramos y la energía vital nos es renovada. Cuánta admiración porque el sistema no es amable con nuestros ritmos, no lo es con las madres, no lo es con las cuidadoras, no lo es con las neurodivinas y ni hablar con lo que se salga de un cuerpo hegemónico.


Me baja esta información mientras elijo hacerme mi matcha con agua de coco. Agua de pipa que le compro a la señora que se estrelló en moto en diciembre y sabe que soy parte de su red de apoyo. Matcha que no compro a precios exagerados en Tamarindo, me lo preparo yo misma y el polvito se lo compro a una mujer que conozco y he visto como crece su emprendimiento de té japonés. Mientras me hago mi bowl de fruta y granola, con una papaya que mi ex me bajó del árbol que ella misma sembró y ahora hay comida en el patio.


Me baja esta información de lo revolucionario que es el autocuidado. Porque a la par de todas las decisiones y acciones destructivas que podríamos estar tomando en términos de alimentación, consumo, uso del tiempo, abuso de sustancias, aquí estoy después del hit del media día admirando a las mujeres que tengo cerca por traspasar tanto con las emociones que el presente en guerra ofrece.


La consciencia de alistarse la merienda, los actos caseros que brillan aunque solo una los reconozca, el romanticismo de cuidarse la carita con los 3 productos que te recomendaron, las pausas para el journaling porque la temporada de eclipses esta hitting fuerte, la llamada y los audios tipo podcast porque escucharnos es también nuestro acto revolucionario.


Bailar en la cocina, correr y que el viento te pegue en la cara, llevarse al box para mantenerse cuerda, prender el humo y regularse en la relajación son actos que te ayudan a vivir. Cuidarnos como colectivo. Ir a hacerse las uñar al pueblo y que entre manicuristas y clientas nos riamos de lado a lado del salón mientras también cuestionamos los standares de belleza.


Terapia es hablar de lo que sentimos de nuestros cuerpos en un espacio seguro. Ir al salón es terapeútico, escuchar a mi estilista y aconsejarla después de que le terminaran por mensajes y aún así trabaja con el corazón roto. Hacerse la uñas y cuestionar la gordofobia entre mujeres de todas las edades, no sé si entenderías la vibra amor. Lo que menos importa es cómo nos veamos, es cómo construimos espacios para amarnos y compartir en espacios seguros de aquello que nos hace sentir bien.


El wellness de revista no lo quiero, el que quiere quitarme las arrugas, la celulitis y hacer sentir menos a otras no lo quiero. No quiero comer menos, quiero comer mejor. No quiero encajar en una talla, quiero músculos fuertes y una fascia libre para canalizar mis emociones mejor. Quiero respirar, meditar y soltar con el poder de mi mente todo aquello pesado. Quiero poner la cuerpa en espacios que apoyen la liberación, la autonomía y la autenticidad. Quiero que no estemos solas y nos admiremos tras tanta resiliencia.


Amor infinito para todas mis girlies, bbs queer y varones que hacen su trabajo por vulnerabilizarse. A cuidarnos mucho internamente para sostenernos como colectivo después.




 
 
 

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