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Soy María José y me podés decir Che, no soy argentina y mis raíces son totalmente centroaméricanas.

A los 12 años empecé a trabajar en las temporadas de Diciembre en la tienda con mis papás. Descubrí lo que era el trabajo duro, en el que entregas todas tus energías al atender, ordenar, calcular, sumar, restar, correr y almorzar de última porque no hay tiempo. 

No era explotación infantil como en ese momento lo podía nombrar para ver si generaba alguna emoción de empatía en mi papá, quién me daba 500 colones (ni un dolar) cuando hacía la fila con las muchachas para que me pagara a mí también. La ironía y chistes malos son de familia.

El panorama que se me aclaro a mis escasos 12 años y primer retorno de Júpiter es que yo iba a trabajar en algo que me hiciera feliz. A esa misma edad conocí mi primer amor vocacional: el Teatro. 

Mi hermana y sus amigas hippies me llevaron al teatro por primera vez en la vida, amé demasiado y me volvieron a llevar. Esta vez a una obra de Improvisación Teatral, unos argentinos que creaban mini obras al momento a partir de lo que el público llenaba en una hojita previa con palabras, temas, frases y objetos.

Justo se estaban abriendo espacios para un nuevo grupo para clases de Improvisación Teatral, le pedí permiso a mi mamá y me llevó. Solo podría sentir la realización en cada uno de mis poros. La felicidad, la liviandad de expresarme, la diversión de ver adultos jugar como niños y sentir que encajaba en un plano paralelo llamado arte escénico. 

Así estuve todo el colegio, hasta que se cerraron los cursos y dije es hora de madurar, dejar la improvisación y entrar a clases de Teatro. Ya estaba decidida era lo que quería estudiar en la universidad y debía prepararme para ese gran momento. 

La U me hizo este ser creativo, valiente y social que ves. En la carrera de Arte Escénico te toca convivir casi con las mismas personas durante 4 años de manera muy cercana, rozabamos nuestros cuerpos sudados al son de un mismo beat como un mismo cardumen como una misma bandada. El trabajo colectivo y colaborativo era pan de cada día, ningún proyecto por más pequeño se podía gestar solo.

 

Un día un profesor en 3er año nos dejó una tarea para semana santa, escriban un monólogo a partir de estas frases. No temática, solo premisa de frases que coincidirían en los textos de todo el grupo. Ese año (2012) me asumí como el ser diverso que soy y escribí mi primer obra de temática Gay. Mi tarea pasó de ser un texto de 1 personaje a 3 monólogos presentados en el Teatro de la u. 

Me interesé tanto por la Dramaturgia que tomé todos los cursos que la vida fue ofreciendo, causalmente todos con expertos o expertas internacionales. Mi Venus en Sagitario extasiada de aprender en otro acento. Logré escribir 2 obras más y adaptar una infantil. 

 

 

 

 

Luego llega mi etapa de cambio, transición, rebeldía y no entender la joven adultez. De esta etapa el resumen es que decido certificarme como Asistente Integral para personas menores de edad, tengo una fascinación por la primera edad y todo lo que se puede estimular en esta etapa. 

La Astrología llega en el 2015 para darle una nueva obsesión a mi mente, quería saberlo todo, quería conocerme en toda mi luz y oscuridad astral, todo lo que leía me resonaba y trajo respuestas que requería en ese momento. Me entregué al estudio inicialmente como autodidacta y posteriormente inicié mi certificación online con una escuela argentina de Astrología Holística. 

Ser nodo norte Sagitario y sur Géminis es ser una constante estudiante para poder enseñar y dar cátedra de lo que tanto invierto y entrego. El Yoga también es parte de mi camino como profesora, amo diseñar clases, estructurarlas con un sentido y sorprenderme de cómo cada persona integra la práctica para su total bienestar. 

He tenido la dicha poner en práctica la Astrología desde que inicié a estudiarla, pasé por las cartas de mis amigas, desconocidos que me daban una contribución voluntaria para así poder practicar hasta que me sentí lista para lanzarme como emprendedora astral y poder ayudar a muchas más personas con su camino de autoconocimiento y manifestación. Esta herramienta aclaró mi camino, mi propósito y empoderarme a seguir las visiones así solo fueran impulsadas por mi constante insistencia de ver algo que fuera 100% mío y real.

Sigo en constante transformación (como buena ascendente Escorpio con Plutón en su casa 1) sigo dandole forma a esta plataforma que plasma mis pasiones, estudios y creaciones. Somos un bagaje extenso de experiencias, intereses y conocimientos. Brain Starming es la materialización del sueño de trabajar en algo que me hiciera 100% feliz. Te dejo esta pequeña autobiografía muy casa IV para que leas otra cara de con quién te vas a encontrar en una lectura, clase, curso, documento, webinar o evento. 

Me encantaría conocerte y aportar desde mis herramientas a tu Tejido Divino.